Existe un mito que dice que para ir de inmersión hay que dominar el idioma. La realidad de nuestros 16 grupos escolares durante la primera semana de enero dice todo lo contrario: el viaje es también para quienes sienten que aún no «arrancan». Con 511 alumnos y alumnas de centros situados en Valencia, Murcia, Alicante y Málaga hemos transformado el miedo al error en una herramienta de aprendizaje a través de nuestros 8 programas en Reino Unido e Irlanda.
La hospitalidad es el mejor diccionario. A menudo, el alumno no necesita un libro, sino alguien que le espere al otro lado de la mesa con una sonrisa y tiempo para escuchar. Con una valoración de 9,71 los hogares de este programa han destacado por su capacidad de adaptación y por eliminar la presión de «sonar perfecto».
“10/10. Me han tratado como si fuera hija suya y me han cuidado muy bien.”
“Perfecta, estoy súper agradecida de la familia que me ha tocado.”
“Me ha encantado y siento que he tenido mucha suerte con ellos, todos eran muy agradables y nos han tratado genial. A demás hacían que nos sintiéramos parte de la familia y gracias a ellos el viaje ha sido mejor.”
“Son unas personas muy amables, totalmente respetuosas y agradables.”
“Han sido muy amables y habladores con nosotras. También muy cuidadosos con la comida y atentos con nosotros.”
Aprender desde el respeto al ritmo individual. Olvidaos de las clases magistrales rígidas; aquí la formación comienza con un análisis del nivel real para construir desde los cimientos. Con un 8,64 de media, el enfoque se centra en que el vocabulario nuevo se quede en la memoria gracias a la utilidad práctica y al intercambio con compañeros de diversos orígenes.
«Me han encantado!”
«He aprendido mucho y conocido a mucha gente.”
«Las clases han servido para hablar y pasárnoslo muy bien.»
El inglés deja de ser una asignatura para ser una llave. Con una puntuación de 9, las rutas por estos pueblecitos con historia han sido el escenario perfecto para que el alumnado ponga a prueba su oído. Los monitores no solo guían; facilitan la comprensión y logran que hasta el relato más complejo resulte fascinante para todos los niveles.
“Me ha gustado que tuviéramos que interactuar con los otros alumnos y así hacer amigos y conocer gente nueva, me lo pasaba muy bien con ellos, también porque mis compañeros eran muy simpáticos y graciosos. Y las actividades también eran entretenidas.”
¿Preparamos el terreno para que vuestros hijos e hijas pierdan el miedo a hablar en la próxima inmersión?





